Contenidos > Artículos
Niños huérfanos emocionales. Adultos inseguros, vacíos, dependientes

Niños huérfanos emocionales. Adultos inseguros, vacíos, dependientes

Por Erica Nancy Ortiz - 13 de Enero de 2022

Por Erica Nancy Ortiz

De pequeños necesitamos la seguridad de nuestros padres. Sentirlos cerca, saber que contamos con ellos; sentir su apoyo, su confianza… Sabernos mirados, escuchados, cuidados, protegidos. Sentir que están cerca física y emocionalmente…

Siempre aclaro que no hablo de padres y madres perfectos, sin errores o continuamente haciendo lo correcto. Solo hablo de que los niños sientan la ferviente búsqueda de acercarse, de hacerlo mejor, de estar ahí al servicio pese a las dificultades. Que sientan que con errores y aciertos, ahí hay alguien preocupado por ellos, siendo mirados, con voluntad activa, disposición y apertura para amarlos. 
Pero… muchos niños, y muchos de nosotros, crecen y crecimos sin que nuestros padres y madres sepan qué es estar disponible emocionalmente, qué es mirar e interesarse, qué es permanecer, abrazar, contener, comunicarse. Niños que tienen a sus padres al lado y aun así sienten gran soledad; niños que no saben quién es esta mujer que se ocupa de hacer muchas cosas sin tocar ninguna en profundidad, o quién es este hombre que deambula por la casa silencioso y apagado sin estar en nuestra vida realmente…
Padres y madres presentes físicamente, pero ausentes emocionalmente. Niños y niñas huérfanos emocionales…

Estar muy solo pese a estar acompañado

Este niño se pregunta “¿quién me cuida, con quién cuento, quién me ama, quién es mi refugio?”. Cuando comprueba que a nadie puede hacerle estas preguntas tan profundas y esenciales, toma posturas compensativas que le hacen sentir que no está tan solo en realidad. Algunos forjan un porte de autosuficiencia, otros se vuelven temerosos, se esconden en el silencio y retraimiento. Están también los que se aferran a algún otro niño o adulto para sentirse acompañados. 

Y como a nadie que se siente desamparado le gusta sentirse así, este adulto que creció con estas faltas buscará, desesperada e inconcientemente, tapar su dolor…
Muchas personas caen en adicciones, otras en depresión, algunas se aferran a un hombre o a una mujer como si fuera que no existe vida detrás de ello. Otros buscan reconocimiento constante en público, familia, redes… Pero el dolor no se va, asusta, angustia y agobia.

Muchos de nosotros somos huérfanos emocionales, lo cual impacta y limita nuestra vida.

¿Qué hacer? Saber que una parte nuestra se siente vacía, insegura, aterrada es un principio. Luego, tendremos el trabajito de conocer cómo se manifiesta este dolor. Una forma simple es conocer su voz. Aprender a registrar lo que nos susurra, lo que nos hace ver, cómo nos obliga a actuar. Esa voz interna tiene mucho poder, la mayoría de las veces nos doblega, nos quita la libertad y felicidad. Boicotea porque siempre cree, está convencida, de que no hay en quién confiar, no hay quién te ame, no hay quién te ampare. No sabe recepcionar el amor porque no lo tiene internalizado, asi que la mayoría de las veces, ante supuestas situaciones que harán daño, te fuerza a cerrarte, a aislarte, a defenderte o a alejarte... 

Poder dialogar con la conciencia bien despierta con nuestra herida es un acto de salvación, de sanación, de liberación. 
Comienza. Hónrate escuchándote, trascendiendo la voz del pasado y entregándote a la grandeza que siempre fuiste, pero que antes no pudiste hacer brillar. Es tiempo de ser tu luz.  

Autora: Erica Nancy Ortiz - BioEducadora

Formación en Bioeducación: Formate como Bioeducador/a. Inicia: Sabado 5 de Febrero, 2022

Taller: Las Heridas de mi Infancia
ULTIMOS ARTICULOS





CURSO A DISTANCIA
Formate como Bioeducador/a
BioEducación es un sistema de sanación y enseñanza que abarca tres áreas: Tu sanación, sanación del niño, educación y guía adecuada. Esta Formación intensiva te permitirá conocer las bases de BioEducación y aplicarlas en el ámbito que necesites, quieras crear o enriquecer...